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FACRO INSIGHTS - OUTLOOK 001

EMPRENDER A CIEGAS
ESTÁ DE MODA:
UNA PELIGROSA NORMALIZACIÓN

ESCRITO POR: URIEL CRUZ | EDITADO POR: FACRO COMPANY STAFF | 05 FEB 2026

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En los últimos años, el emprendimiento se ha erigido como una de las banderas del desarrollo económico en México. Se celebra en conferencias, redes sociales y programas públicos como una alternativa legítima al empleo tradicional. Sin embargo, esta narrativa dominante suele estar desconectada de la realidad operativa que enfrentan quienes deciden iniciar un proyecto productivo. La pregunta esencial no es si debemos emprender, sino cómo y con qué herramientas se hace.

La evidencia es clara: gran parte de los emprendimientos fracasa no por falta de ideas novedosas, sino por ausencia de planeación, estructura y comprensión básica del entorno económico y legal. Según uno de los análisis más citados en medios nacionales, hasta el 76 % de los negocios en México cierra antes de cumplir dos años de operación. Entre las causas recurrentes se encuentran la falta de conocimiento del mercado, problemas de liquidez y deficiencias en la administración interna.

INFORMALIDAD NO DEBE SIGNIFICAR IMPROVISACIÓN

Es cierto que en México una parte significativa del emprendimiento inicia en la informalidad. Para muchos, esta realidad no es una elección, sino una necesidad derivada de barreras administrativas, costos de entrada y rigideces regulatorias. Estudios recientes confirman que la informalidad sigue siendo una constante en el ecosistema emprendedor y limita la sostenibilidad de los proyectos a mediano plazo.

Emprender desde la informalidad puede ser una estrategia inicial válida, pero no debería confundirse con operar sin rumbo ni reflexión. Antes de ofrecer un producto o servicio, resulta indispensable comprender aspectos como:

  • Qué leyes y normas aplican, aunque no se cumplan de inmediato;
  • Qué procesos de legalización y registro deberán enfrentarse en el futuro; 
  • Cuáles son los costos reales de operación, incluyendo permisos, cuentas bancarias o cumplimiento fiscal;
  • Cómo se estructura el negocio en términos de responsabilidades, actividades y flujos de trabajo.

La informalidad puede ser transitoria, pero la improvisación permanente no. 

NÚMEROS Y ESTRUCTURA: DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA.

Uno de los errores más frecuentes entre quienes emprenden es iniciar operaciones sin una comprensión mínima de sus números. Tener claridad sobre costos, márgenes, reinversión y proyecciones financieras no es opcional: es fundamental. Sin embargo, comprender los números no basta si no va acompañado de un plan de estructuración.

Un plan que considere crecimiento, delegación, métricas de desempeño y procesos documentados permite evolucionar de un proyecto dependiente de una sola persona a una organización con posibilidades reales de escalar. Esta falta de estructura se refleja también en cifras: estudios han identificado que cerca del 29 % de los emprendimientos fracasan por mala administración, un problema vinculado directamente con la ausencia de planeación y gestión adecuadas.

LA EDUCACIÓN EMPRESARIAL COMO ELEMENTO AUSENTE

El déficit de educación empresarial básica es otro factor que impacta la supervivencia de los negocios. Muchos emprendedores no reciben formación en administración, finanzas, mercadotecnia o gestión estratégica antes de lanzarse al mercado, y eso limita su capacidad para enfrentar desafíos reales. Reportes de medios especializados señalan que esta carencia es un freno recurrente en el ecosistema emprendedor mexicano.

Si no se comprenden estas variables desde el inicio, la capacidad de delegar tareas, analizar resultados y ajustar la estrategia se convierte en una aspiración, no en una práctica.

LA ESENCIA DEL EMPRENDIMIENTO CONSCIENTE (MI CONCLUSIÓN)

El emprendimiento no es un salto al vacío ni una apuesta ciega por el optimismo. Es un proceso que requiere análisis, estructura, disciplina y visión. Emprender sin estructura no es valentía, es irresponsabilidad operativa. Quien desconoce su entorno legal, sus números, sus procesos y sus métricas no está emprendiendo: está improvisando.

La formalidad o informalidad de un negocio importa menos que la consciencia con la que se construye y se gestiona. Entender los riesgos, planear el crecimiento y anticipar la delegación de responsabilidades no es burocratización inútil; es señal de responsabilidad empresarial.

Si el emprendimiento quiere dejar de ser una narrativa aspiracional y convertirse en una herramienta real de desarrollo, es imprescindible regresar a lo fundamental: estructura, planeación y criterio informado.

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ESCRITO POR: URIEL CRUZ | EDITADO POR: FACRO COMPANY STAFF | 05 FEB 2026

Uriel Cruz

fundador de facro company

Uriel cuenta con experiencia multidisciplinaria en operaciones, estrategia y desarrollo de proyectos, trabajando en la intersección de industria, emprendimiento y cultura. Ha liderado iniciativas en manufactura, bebidas, educación y proyectos creativos, enfocándose en convertir ideas en proyectos eficientes, escalables y de alto impacto mediante disciplina operativa, pensamiento estratégico y colaboración.